21 junio 2022
11 febrero 2021
¡Hola, amigos del Bazar! Aquí seguimos, alrededor de la hoguera de las Letras que nos calienta las manos y el ansia de seguir aprendiendo, que nos da energía para vivir estos tiempos extraños refugiados en la Literatura. La creatividad de los Bazares continúa a pesar de la distancia física, no hay nada que un buen relato no pueda compensar. Hoy comparten sus narraciones con nosotras Inmaculada Villalain (Bazar de Barrio Peral), Mª Carmen Meroño (Bazar de La Palma), Esther Valera (Bazar del Centro Cultural Mañanas), Mª Estebana Martínez (Bazar del Centro Cultural Tardes) y Teresa Canalejo (Bazar de los Jueves) Seguro que os gustan tanto como a nosotras y os hacen viajar.
11 diciembre 2020
¡Buenos días! ¿Qué os parece si empezamos el fin de semana disfrutando de la poesía? Nuestra amiga Consuelo Susmozas, del Bazar de Letras turno de mañana, comparte con nosotras estos versos:
I
Él es el viento, al que nadie
atrapa, y soles naciendo,
para iluminar con sus luces
los espacios oscuros y fríos
como el hielo.
II
Que todas las bellezas
existentes sean contempladas por tus ojos,
que tu mirada se detenga
arrodillada ante la verdad,
verdad que llevarás a todos
los rincones como el viento
abriéndose camino.
17 noviembre 2020
¡Buenas tardes de veroño! La portada de "Utilidad de las desgracias" de Fernando Aramburu está siendo una magnífica inspiración para los asistentes a los diferentes Bazares. Esta tarde queremos compartir con vosotros "Albedrío" de Gustavo Lacalle Vadillo, que se acaba de incorporar este curso al elenco de creadores del Bazar de Letras, turno de tarde. ¡Que lo disfrutéis!
ALBEDRÍO
Ya casi era de noche, acercó la palma de la mano al marco de la puerta y esta se abrió con un siseo “Buenas noches, Winston”, el saludo llegó a sus oídos y como cada noche provocó una lejana sensación de hastío y rencor en su subconsciente, notó la casi imperceptible pulsación en su antebrazo y la dosis de endorfinas hizo el resto…. , de su boca salió un “Buenas noches, Alexia” que casi sonaba agradecido.
Las luces iban encendiéndose mientras accedía al minúsculo y aséptico apartamento asignado.
Miró a su alrededor y todo estaba en orden, como siempre, aséptico, impersonal, asquerosamente perfecto; de nuevo el tac-tac bajo la piel y la sensación desapareció.
Recordó haber salido tras el almuerzo dejando la cama sin hacer y los restos de la comida sobre la mesa y sin embargo todo estaba en orden. La empresa se encargaba de todo eso, mientras él ocupaba su tiempo en leer y clasificar informes sin tener muy claro si aquello era de utilidad para alguien.
Se dejó caer en el pequeño sofá, que como todo lo demás, estaba presidido por el ubicuo logo, inscrito en la leyenda “Beatitudo vestra facit nobis liberate” y recordó el día que se anunció a nivel global el fin de la pobreza, del hambre y de la infelicidad.
La enorme corporación ponía al servicio de la humanidad su descubrimiento, la energía inagotable, limpia y gratuita para todos. Ya no habría necesidad de trabajar, las necesidades serían cubiertas por el entramado industrial y cada individuo podría dedicar su tiempo a aquello que quisiera. La servidumbre del capitalismo se había terminado. Unos meses más tarde la corporación cambió su nombre por el sucinto y anónimo sustantivo de “LA EMPRESA”.
(Tac-tac-tac), esta vez la descarga fue más fuerte y una sonrisa vacua curvó casi al instante las comisuras de sus labios.
¿Algo de cenar, Winston?
No gracias, pon la televisión.
Se retrepó en el sofá, mientras las luces bajaban de intensidad y la imagen del presentador llenaba la pantalla -(tac-tac).
Tenía sed.
Un refresco Alexia, por favor.
Se incorporó y observó el recipiente que surgió del dispensador, las pequeñas gotas provocadas por la condensación resbalaron por el sempiterno logo y cayeron al suelo de donde desaparecieron casi mágicamente -(tac).
Mientras bebía, el insultantemente atractivo presentador dio paso a una mujer igualmente irreal.
A la espera de que finalice el recuento podemos anunciar que el gobierno repetirá mandato por una amplia mayoría, -(tac-tac-tac-tac) dijo con voz aterciopelada.
Winston dejó el refresco sobre la mesa y observó su mano, intentó recordar su aspecto antes del incidente con los “dedos”, así se llamaban extraoficialmente los miembros del servicio de seguridad de LA EMPRESA - (tac-tac-tac-tac-tac )
Esta vez ha sido fuerte, pensó brevemente antes de caer en un semi-letargo inducido por las drogas.
Le despertó la fanfarria habitual que precedía a los logros de la corporación y otro quimérico presentador anunció con una sonrisa rebosante de dientes el triunfo electoral.
...las nuevas medidas gubernamentales comenzarán a partir de este momento, sus dispositivos intradérmicos serán sustituidos por otros de nuevo diseño y mayor sensibilidad.
El crepitar de su brazo volvió a ser perceptible.
Se incorporó lentamente y comenzó a quitarse el cinturón…
-¿Preparo la cama, Winston?
-Sí, por favor, creo que me acostaré pronto, pero antes quiero algo de comer, algo rápido. Yo lo dispongo, no te molestes Alexia.
Fue hacia la cocina mientras posaba el cinturón alrededor de su antebrazo, sacó del frigorífico un queso sin empezar y lo colocó bajo el láser de corte .
Winston se acercó a la ventana y observó cómo los agentes comenzaban a llegar en sus brillantes vehículos.- (tac-tac). Siguió allí unos minutos, viéndolos entrar y salir de los edificios como laboriosos e inagotables insectos de colmena.
Oyó los pasos en la escalera y a continuación el suave siseo de la puerta al abrirse, Alexia esta vez no advirtió de la visita. Se acercó con ojos húmedos hacia el queso, lo puso bajo el láser y cuando la luz roja se iluminó colocó su brazo bajo el haz de luz mientras apretaba el lazo del cinturón.
El corte fue limpio, instantáneo, vio su brazo caer al suelo, como años antes había visto su anular y meñique perderse en el cubo de serrín, en esta ocasión solo unas gotas de sangre se derramaron y el nano suelo, cómo no, se encargó de hacerlas desaparecer. Al final no era necesario el cinturón pensó, mientras oía el frenético tac-tac de la bomba intradérmica expulsando chorros de droga al aire.
Los “dedos” llegaron y mientras sacaban las porras, les gritó libre, pletórica y conscientemente …!!Hijos de Puta¡¡.
Beatitudo vestra facit nobis liberate- Tu felicidad nos hace libres-
12 noviembre 2020
¡ Buenos días! Ya sabéis que en clase usamos diferentes fuentes de inspiración para convocar a las musas y que nos ayuden a crear relatos. Hace un par de semanas sacamos el relato escondido en la portada de la última obra de Fernando Aramburu:
La imaginación se pone a funcionar y cada persona crea una historia diferente. Hoy queremos compartir con todos vosotros la personificación de Víctor Ferrández Nieto, del Bazar de Letras, Turno de Mañana. Seguro que os gusta tanto como a nosotras:
Érase un guante de trabajo, que a diferencia de sus compañeros, tenía dos dedos en vez de cinco. La razón, un fallo de serie.
Por este motivo no encontraba trabajo. Se levantaba todas las mañanas temprano y entregaba en todos los sitios su currículum, pero allá donde iba, recibía la negativa por respuesta.
Un día, vio un anuncio en el periódico en donde se pedían guantes de trabajo con dos dedos. Fue a la dirección, donde indicaba el diario y allí le dijeron que lo único que tenía que hacer era el signo del vencedor.
No podía imaginar que ese gesto tendría repercusiones en el futuro.
Winston Churchill, en fotografías de la época, aparecía con su puro y haciendo el signo del vencedor, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.
Cuando lo vio, por fin se sintió útil a la sociedad y, también, que su vida merecía la pena.
22 octubre 2020
¡Buenos días! Hoy, por ser jueves, regalo doble. M Dolores Hernández, del Bazar de Letras del Centro Cultural Tardes, quiere compartir con nosotras un relato y un poema inspirados en nuestras lecturas de Charles Dickens del curso pasado ¡Que los disfrutéis!
El fantasma pasota
El señor Scrooge tiene un pequeño negocio en su pueblo natal, además un empleado que le ayuda, el cual recibe un salario muy bien renumerado, es un hombre bondadoso pues participa en el sustento del viejo internado próximo a su domicilio, de vez en cuando le gusta soltar algún que otro refrán. Henrit, hijo, estamos en el mes de las berenjenas y a la mujer se le cae la melena. Jefe ¡qué cosas se le ocurren! Hijo, aprende a ser honesto que a canas honradas no hay puertas cerradas. Bueno Henrit, hoy es Noche Buena vamos a cerrar temprano que tu familia te estará esperando para la cena y mañana a descansar que será Navidad.
El señor Ebenecer Scrooge se metió en la cama, no sin antes de haber cenado una sopa caliente y un suculento muslo de pollo bien asado. Al dar las doce campanadas le despertaron unos fuertes golpes en la puerta, se apresuró para abrir y quedó petrificado, en la puerta había un fantasma. No te asustes tronco que no vengo pa na malo, me ha pirao el jefe pa la tierra pa ver si aprendo algo bueno de ti y me sirva pa subir al cielo, pero mira vengo echando leches por un tubo, porque mi menda se ha subido a un taxi y no veas el sablazo que me ha dao ese jodio peseta después de pegarme una vuelta por toa la ciudad pa traerme hasta aquí.
Mira tronco, no te recomiendo el purgatorio, es un rollo. Tio ¡na más que hay trabajo, que te lo digo yo gilipichi! Bueno y dime porque estas allí y no en el cielo. Pues verás, es que me gustaba la mandanga y me pillaron en la calle meando y con un peluco marca Omega y claro menuda movida tronco, fui al talego. Venga tío, esta noche hay que divertirse, vístete y vamos a tomarnos un caliguai por ahí. Es que verás, yo no bebo. Mira tronco eres un pitilingorri, con lo que molan unos chupitazos, tío eres más tonto que mi amigo el cheli que se cortó un huevo porque lo tenía repe. Fueron a un bar y a otro, a otro, ya estaban como una cuba… en el último bar el camarero le pregunta al fantasma: ¿qué le pongo al señor? Al señor póngale dos velas y a mi amigo y a mí un cubata y una botella de coñac. Así hasta que se hartaron de beber y se fueron con una melopea de cuidado. Andando por la vía del tren, el fantasma le dijo al pobre del señor Ebenecer que ya no se tenía en pie: mira tío, el año pasado ocurrió que estando bebiendo en otro bar el dueño me dijo que iba a cerrar y que me fuera, yo le dije que mi menda no se iba y el otro menda se puso tan tozudo que me arreó una hostia echándome a garrotazos.
Cuando iban caminando hacia la casa del señor Ebenecer, se cruzaron por el camino con varias jóvenes que venían de celebrar la misa del gallo, el fantasma no pudo reprimirse y dijo: mira colega que pibas, aprende tronco a estar al loro. Dirigiéndose a la del centro le dijo: ¡pibón! Tus ojos son dos luceros, tus mejillas dos manzanas, menuda ensalada de frutas haríamos con mi banana-.
Volviendo a coger el camino de la vía del tren haciendo eses, le dijo el fantasma: tío, mira que escalera más larga, lo que me molesta es que tenga los pasamanos tan bajitos. Al llegar a casa del señor Ebenecer el fantasma se despide: adiós tronco, espero volver el año que viene si el jefe me lo permite. El fantasma vuelve al purgatorio y lo estaba esperando Dios muy enojado al verlo venir en ese estado. ¡¿No te he dicho que nada de copas y que aprendieras de las almas buenas?! ¡Y qué has hecho! Has empujado a un hombre bueno a beber lo mismo que tú. Pero jefe, lo he cumplido, nada de copas, he bebido de la botella, chupitazos para mi amigo y botellazos para mi menda. Pues despídete este año de salir de aquí. Cuenta y apunta, ya son noventa y nueve años que vuelves a desobedecerme.
Un niño llamado Oliver Twist
Tatuada su piel de carbón,
sus manos enrojecidas,
tierno corazón sin amor
sin madre que en su regazo cobije.
Oliver siente y padece
en la podredumbre de un hospicio,
contar sus años no sabe
ni las gotas de sudor
que lentamente resbalan
hacia sus viejos harapos.
Saladas lagrimas patinan
violentando su pequeña boca,
tragando la amarga saliva
ungido entre tanta escoria.
Avivando el fuego trabaja,
donde hierve un viejo puchero
con tapadera de barro
cerrada a cal y canto
con oxidado candado.
Solo un mendrugo de pan
a mordiscos va comiendo,
terminado su trabajo
yace en polvoriento camastro
con sábanas remendadas.
La noche soñando pasa
a que un alma generosa
lo saque de su mal oliente prisión.
Entre el día y la noche,
la noche y el día
va rezando una oración,
para que por esa puerta entre
un caballero de buen corazón
que lo lleve hacia una vida mejor.
Mª Dolores Hernández

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