21 junio 2022

 Y la vida nos volvió a unir... queridos amigos, hemos estado alejadas de este espacio durante un tiempo. Hoy queremos compartir con vosotros los versos de M. Dolores Hernández. Versos que nos ayudan a digerir el dolor que sentimos por el ecocidio del Mar Menor.






Réquiem por el Mar Menor


Tiene el cabello blanco
como nieve que huye del cielo,
que se precipita sobre la tierra
y al despertar el alba se ve iluminada
de maternal belleza.
Tiene las manos encallecidas,
tan ásperas del salitre, tan rugosas,
que ya no volverán a sentir
la suave y fresca caricia de su mar
cuando la brisa soplaba de Levante.
Bajo un apocalipsis del sol al atardecer,
al replegarse la luz con cierta timidez, 
irrumpía la noche vestida de luto
que inundaba la tierra con su profunda laguna.
Bajo el tímido palio que asomaba de la Luna
mi abuelo ponía rumbo
mar adentro con su barca
adornada con crestas de blancura,
entre un cielo dormido y cuajado de guiños
que le hacían las estrellas.
Pero otras noches el cielo se oía bramar de cólera,
junto a los horrísonos jirones de la tormenta
alardeaba de su fuerza,
abría sus venas resplandecientes
para caer en los brazos de la tierra.


Bajo la mórbida luz de las lámparas
el abuelo resistía los embates de la marea,
mientras el Mar Menor regalaba los frutos de su vientre
llenando las arcanas redes de su barca,
colmando así las ansias del abuelo.
Al extinguirse la noche regresaba
estimulando la vela para desandar el camino,
para varar la barca en la arena de la playa
de esa laguna que brillaba como un diamante
cuando el sol derramaba sobre ella sus flechas del amor.
Ahora ese mar ya no es azul
los niños ya no juegan en la arena
está enfermo, le falta el oxígeno, los peces mueren,
su habitad han envenenado.
Callad, guardad silencio, mi abuelo se ha dormido;
él, vive ahora en un mundo sin memoria
mejor, nunca sabrá que las aguas de su Mar Menor    
depredadores humanos las volvieron estériles.  


Mª Dolores Hernández Martínez





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